Pues sÃ, tengo que decir que ya empezaba a echarlo de menos.
Es algo que siempre me ha caracterizado. Y es algo muy simple (o complejo según se mire).
¡Mis comeduras de tarro!
Ya vuelven. HacÃa mucho que no me ocurrÃa. Y aunque parece mentira, el hecho de que vuelvan me hace sonreÃr.
Hay cosas que nunca cambian, y si, debo ser yo el que no cambia nunca, porque tal vez, y digo tal vez, me ilusiono en cosas imposibles. Tengo ese don, encontrarme con el imposible, y decidir que ese es mi objetivo.
Ya puedo decir tranquilamente sin pillarme los dedos que me gusta lo difÃcil. En los últimos meses me han ocurrido cosas, hay cosas que no han cambiado y como digo me gusta lo difÃcil, pero lo imposible, lo que no me ofrece una puerta entreabierta, o al menos esa puerta tiene un pomo que girar, la verdad creo que a esas puertas ya he llamado demasiadas veces.
Cerrar los ojos para soñar no es lo mismo que abrirlos e intentar vivir un sueño. Muchos dicen que de sueños vive el hombre… Pues bueno, es hora de intentar que los sueños vivan del hombre que los sueña.